Sospechando los problemas, estamos al borde del abismo.
Cultivadores de corbatas erguidas, puñales de mil centelleos que disparan y matan, sin piedad, ciegos, a ahorradores que no llegan a fin de mes para pagar las cuentas de lo que deben, y lo que para su vida han pagado y son las mismas corbatas el precio de su muerte repentina, y acosada, despechada, pues la corbata rebana algo más que la camisa.
Los sesos que yacen en el suelo son ya, parte del pavimento urbano.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario