Humo en el local de las estalactitas muertas, risa de humo que empañaba las estalactitas y que las expulsaba abajo, como si fueran perdigones que atacan las moscas que se detienen sobre la mermelada, sin problemas, sin atascos, que sin duda respeta las leyes sanitarias del consumo de mermelada terrestre. La risa de las moscas no combina bien con el rugido de los bares, pero esa ya es otra canción. Y hablando de canciones, ésta última la ponen siempre los martes y hoy es domingo, algo pasa, sin duda, con la mermelada. El problema es entonces averiguar si es la risa de la mermelada o el rugido del humo el que no combina bien con las moscas zumbantes o es el gemido de las estalactitas en expansión aperdigonada con el impulso de estallar el vacío que deja el abandonar el refugio familiar. De hecho es un enigma para los mejores científicos del mundo el paradero donde se refugian las moscas después de abandonar la casa de sus padres. Nadie se atreve a dar una respuesta, pero todo el mundo lo sabe. Pero hay que ser “políticamente correcto” en los pubs de estalactitas ahumadas (y en casa de los parientes). En mi opinión, todo es una conspiración. Pero nunca me hace nadie caso, así que no me voy a enrollar más.
He dicho que no me voy a enrollar más, después la gente se salta palabras ¡e incluso párrafos! No.
He dicho que no.ME NIEGO.
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