martes, 1 de julio de 2008

Y Dios

Y Dios encolerizado castigó a los hombres por haber sido tan malvados a pesar de que la concepción de la maldad haya ido cambiando a lo largo de los siglos. Desató entonces una terrible maldición que azotó la superfície terrestre: la plaga de la vida eterna. Así los hombres fueron condenados a vivir eternamente, sufriendo a los demás cada día, siendo cada día más los hombres habitando la tierra; arrebatados de la posibilidad de dar la muerte, del suicidio y de la esperanza del juicio final.
Lentamente se grabó en sus carnes la náusea más temida: la putrefacción.



un día dos desesperados se rebelaron haciendo el amor en el magma volcánico.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte: lo divino, lo terrible, lo incomprensible, s saberse inmortal. He notado que, pese a las religiones, esa convicción es rarísima".

El Inmortal
Borges