martes, 3 de junio de 2008

Carta de amor y desamor

Sábado noche, de trémulo temblor noctámbulo que respira un dos un dos cuatro. De miradas hipócritas lanzadas a través de las paredes por fantasmas futuros y pasados, sin cesar, sin rencor, soñando esperanzas anheladas de un quizás demasiado prorrogado. Con sombrero de copa de tinto añejo, con el que nos emborrachamos el día de tu despedida, cruzo mi hoy con tu ayer. Tu despedida, sí.
Con un simple roce de carnes ensangrentadas de ira y pasión te sonsaqué ridículas conclusiones de contactos omitidos y promesas que, según tú, nunca llegaste a formular; y me lo dices, mirándome con esos ojos inyectados de mi sangre robada. Robada de mi recuerdo pasado de ayer, del mismo ayer que ahora se cruza con tu hoy.

Revelados espontáneos, revelaciones intrínsecas y pociones para enamorar guapa hoy estoy de oferta pasa pasa.

Ja ja. Qué ridículo cuando lo pienso. Nosotros temblando como mosquitas recién nacidas en el frío asfalto de noche cruel. Tiritando de miedo y pudor, en cada extremo del colchón de algodón de azúcar. Y largas noches después... el diluvio eterno. Y aún más tarde, la despedida.
[...] Ni la compañía de licántropos de jerséis de lana roja y colmillos afilados ha calmado mi sed de ti. Ni el alcohol, ni la bebida au pieuvre ni la pubertad de mis actos de arrogante banalismo consiguen calmar mi libido. Y cada día me veo más y más sumido en mis meditaciones que me tumban cada mediodía en medio de mi monstruo mundo, que ha perdido todo contacto con la realidad. Y sin embargo, me azota constantemente la pregunta, como una vara incandescente que me fustiga. Aaave maríííía purísimaaa.. bendita ereees entree.. ssssssss... SSsss.. (y ni el cansancio ni la bebida...).

Cómo tejer un trenzado de ilusiones en 5 pasos:
1-Sitúese ante su tejido pulmonar y recite conmigo en voz alta “el lector parece desconcertado, no entiende qué tiene que ver el trenzado de ilusiones con dicha carta amorosa, cuando es claro y evidente”.
2-Repítalo dos veces más.
3-Ante usted y reflejado en el tejido aparecerá Verónica que le contará un chiste verde que seguro no le hará reír (advertimos que si no ríe morirá en el más abrasante infierno).
4-Si ríe, Verónica; (que en realidad es un travestido de lo más majo) le proporcionará la llave de todo.
5-Trence sus ilusiones.

-Me está dando jaqueca. Voy a tomar el aire un rato.
Y salgo y me llevo un libro para leer en el parque. Calada. El argumento es poco consistente, otro día, no me fiaré de la crítica literaria de Carol. Calada. Gota.
El cielo era gris plomizo, pero pronto se volvió de un rojo apocalíptico –Serán las luces de la ciudad- musité. No sé si algún día podré volver a concentrarme en la lectura. De momento sólo hay un tema en el que me pueda concentrar.
Y entre gemidos absurdos y noches convulsas, yace tu cuerpo de magdalena; en el entrelazado de rabos de salamandra, en el universo inapelable, inexpugnable, que es mi gran dilema.
-¡Ah! ¡Qué asco! >>(me doy cuenta de que entre gota, calada y página, una mierda se halla atrapada, concretamente bajo el trasero de mi pantalón tejano [ya sucio de por sí, pero no maloliente, eso no], pero hablo de una pasta grande, exagerada, que me obliga a salir precipitado, a aquello que se acostumbra a llamar “hogar”. [Por cierto, el olor me recordó a tu asado de sesos y potingues])

No sé cómo puedo echarte de menos. Pero es así. Los restos no se van, y al final tendré que tirar los pantalones. Eras de nariz hueca, sonrosados ojos de ciruela confitada, ¿lavar en seco?, despertar sonoro y chirriante, como el coche (que, por cierto, te llevaste; igual que mi pobre Enriquito). Emportés par la foule qui nous traîne. Y sin ti las mañanas son convulsas y son sonatas. Y tu eras un valse molto vivace, pero ya hace mucho de esto y ya sé que lo hablamos pero aunque tú lo hayas superado yo aún creo en Papá Noel y en Ratoncito Pérez. Nous entraîne. (por cierto, ya hace mucho que no sé nada de él, quizá porque en mi boca dejaron de ir y venir los transeúntes juveniles que son la leche merengada). Nous éloigne l'un de l'autre. ¿Lejía o detergente?, nunca me aclaro... Je lutte et je me débats. No hay remedio, sin ti no sé que hacer (con los pantalones). Mais le son de sa voix. Mentira, no sé que hacer a secas.
S'étouffe dans les rires des autresEt je crie de douleur, de fureur et de rageEt je pleure...

punto.

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